Murió la bebé de la nena violada en Jujuy: ¿se salvaron las dos vidas?

No salvaron ninguna vida. Provocaron el nacimiento de un bebé concebido por violación hacía 24 semanas y culparon a las autoridades por su posterior muerte. Arruinaron la existencia de una niña de tan solo 12 años, quién llevará con ella una cicatriz física y mental para siempre. Por Gabriela Montero, en gmperiodismo.

Hace menos de una semana la sociedad argentina se enteraba del caso de una nena de 12 años violada por su vecino de 60, quién acudió al Hospital Materno Infantil “Dr. Héctor Quintana” de Jujuy para realizarse un aborto no punible -según el artículo 86 del Código Penal, la interrupción voluntaria del embarazo está permitida en casos de violación-. Por la reticencia de sus médicos a cumplir con el protocolo y la inoperancia de las autoridades locales, lo que debía ser una intervención legal que terminara con el sufrimiento de la chiquita terminó en un parto por cesárea de una bebé de 23 semanas, con muy pocas posibilidades de vida, en contra de su voluntad y la de sus padres.

La llamaron Esperanza, como símbolo de la lucha por mantenerla viva. Festejaron, creídos de que la decisión había sido la correcta, quizás por primera vez sí habían salvado a dos seres.

Resistió sólo cuatro días en la incubadora, y ahora hay una niña forzada a ser madre que perdió a su hija por la negligencia de aquellos que debían garantizarle sus derechos.

Este caso es un fuerte ejemplo de lo que los colectivos a favor de la legalización del aborto quieren erradicar: nenas con pocos recursos, sin acceso a métodos anticonceptivos o víctimas de violaciones que deben tener a sus hijos/as porque el Estado no las protege. No someterlas a riesgosas y traumáticas intervenciones que les dejen secuelas para toda su existencia.

La ética gubernamental en relación a las leyes es bastante ambigua. Deben acatar los fallos pero a su vez atentan contra ellos por una política “a favor de la vida”. Vida fetal, no la de la persona gestante, quien predomina en materia de derechos.

Por estas razones, ni esta vez, ni en anteriores, ni en las próximas: no salvaron dos vidas, las arruinaron.

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