Cuando el agua llega al cuello

El presidente Mauricio Macri anunciaría la actualización de los montos y las tasas de interés de los créditos de Argenta que la ANSES otorga para jubilados, pensionados y beneficiarias de la AUH. En campaña electoral, estas medidas – que se sumarían a un paquete que alcanzaría también a los Procrear, Mejor Hogar y Ahora 12- buscan volver a seducir el voto de este sector. Por Red Eco Alternativo.

Hasta ahora se podían pedir tres líneas: hasta $ 6.500 (por hijo) a devolver en 24 cuotas para beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Familiar por Hijo; hasta $35.000 a devolver en 24 o 36 cuotas para beneficiarios de Pensiones No Contributivas (PNC) y Pensión Universal para Adultos Mayores (PUAM) y finalmente hasta $ 80.000 a devolver en 24, 48 o 60 cuotas para Jubilados y Pensionados.

Los nuevos créditos serán por mayor monto. El aumento rondaría hasta $ 160.000 para jubilados y pensionados y hasta $ 13.000 para las beneficiarias de la AUH.

De esta manera se pretende cubrir las necesidades de jubilados cuyos haberes han perdido poder adquisitivo frente a la inflación, con endeudamiento a tasas que estarían entre el 45% y el 55%, menores a la del mercado pero exorbitantes si se piensa en los ingresos de quienes deberán pagarlas.

El gobierno piensa así, que ampliando los préstamos a jubilados y jubiladas puede alivianar los pesares a que se enfrentan cobrando, la mayoría, un haber mínimo que no cubre ni la mitad de la canasta básica del adulto mayor.

“Desde marzo a mayo el Haber Mínimo Jubilatorio es de $10.098,38 de bolsillo y la canasta que elabora la Defensoría del Pueblo de la Tercera Edad era de $ 26.000.- a diciembre 2018, con lo cual más del 70% de las jubilaciones y pensiones se encuentran por debajo de la cobertura de las necesidades básicas de subsistencia en esta etapa de la vida”, afirman desde la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados.

La abogada previsionalista Andrea Falcone, afirmó que en la actualidad el dinero de estos préstamos se usa para el día a día. “Es pan para hoy y hambre para mañana; a muchos jubilados después les llegan liquidaciones por $ 6.000″, dijo la letrada en referencia a lo que le queda de un haber mínimo luego de descontar la cuota del préstamo.

“Cuando ANSeS no le paga a un jubilado el haber que le corresponde, el jubilado le tiene que hacer juicio. Cuando pierde el juicio Anses lo paga a una tasa pasiva que es menos del 30% anual. Entonces siempre es un negocio para la ANSeS no pagar los juicios, no pagar las deudas con los jubilados”, porque mientras la presta al 55%, agregó en una entrevista radial.

Los fondos para los préstamos se sacan del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) o sea que se usa el dinero de los jubilados para prestárselos a ellos mismos. Mientras, el Poder Ejecutivo continúa su desfinanciamiento.

Este Fondo fue creado para cubrir eventuales déficits circunstanciales para el pago de jubilaciones y pensiones, pero con la posterior reposición para mantener su activo.

“No son fondos de libre disponibilidad para el gobierno de turno, son de los trabajadores activos y jubilados con orígenes y destinos definidos legalmente”, detalla la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados quien además agrega como ejemplo, a uno de sus últimos despojos: “Por
resolución conjunta 37/2018 de la Secretaria de Finanzas y Hacienda se utilizaron $ 86.000 millones, emitiendo Letras del Tesoro suscriptas para ANSES, que serán intransferibles y no tendrán cotización en los mercados de valores locales e internacionales, con vencimiento el 26/12/19, pocos días después de la asunción del Nuevo Gobierno”.

Ese día a día para el cual se usa el dinero de los préstamos puede verse en varios testimonios que recogió de sus integrantes, la organización del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL):

“Yo lo pedí porque estaba cansada de estar bajo agua cada vez que llueve. Al menos para tener un techo donde dormir con mis hijos. Saque otro con mi nieto para lo mismo y lo termino de pagar el año que viene”, comentó.

Amelia, dijo que lo sacó para “para poder empezar a hacerme una casilla en la casa de mi abuela pero cuando me lo dieron no me alcanzó ni para una parte y lo terminé usando para pagar una deuda que le salió a mi marido”. Y Elsi, para “viajar con mis hijos a Paraguay para ver a mi familia que hace 5 años que no visitaba”.

También puede ser para intentar sobrevivir ante la desocupación, como el caso de Natalia que lo sacó porque “estaba desempleada y me puse un kiosco pequeño, pero no lo pude sostener porque cada vez que iba a comprar estaba todo más caro y traía la mitad de la mercadería”.

“En la mayoría de los casos la gente pide el crédito para este tipo de cuestiones básicas como tener un techo que no se venga abajo con cada lluvia, pagar el fiado del almacén, los útiles de la escuela”, afirmaron desde el FOL.

Valgan estos testimonios para confirmar que, producto de la inflación, el dinero que piden sus beneficiarios, se termina esfumando sin poder solucionar los motivos por los que lo solicitaron.

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